Y me ha hecho pensar en algo que se nos había pasado por la cabeza a muchos.Imagino que habrá un sitio donde la gente se pueda apuntar y ganarse unos céntimos cada vez que se hacen fan de lo que les digan, o si abren emails, o clickan en banners, o si se registran. Y no tiene que ser una fábrica en china con 1000 empleados gestionando 100 cuentas cada uno, pueden ser simples vecinos que usen sus perfiles personales y emails para ganarse unos euros a final de mes.Si este tipo de negocio saliera a la luz y fuera conocido por todos, rompería muchas cosas.
Cobrar por clicks y visitas fantasmas.
Promociones que hacen ganar fans, fans fantasmas.
Juegos que hacen ganar registros, registros fantasmas.
Envíos de emails, hacia emails fantasmas.
Cuentas de twitter con followers fantasmas.
Retuits desde cuentas fantasmas.
Vídeos mejor valorados, por usuarios fantasmas.
Top ten en youtube, por visionados fantasmas.
Podría instalarse un plugin en tu ordenador que te fuera acumulando automáticamente todos estas acciones en tu cuenta personal. Que te indicara el dinero que ganarías al clickar en un banner, al abrir un email, al registrarte, al dar a like, al seguir a alguien en twitter, o a retuitear uno de sus tweets, al ver un vídeo, y así con todo.
Un circulo rojo con un +0,15€ al lado de cada botón y de cada link que te hace ganar dinero, los que no, no tendría el circulo rojo. Siendo así, ¿Quién se resistiría a no clickar ahí?, ¿Quién vería otro contenido por el que no ganara dinero? ¿Por qué iba nadie a hacer algo gratis, si el de al lado me paga por hacer lo mismo?Y en un mundo así, ¿seguiríamos valorando el éxito de una campaña de publicidad por estas mismas cifras? Supongo que no, y supongo que el hecho de que exista una página que permite comprar fans, es señal de que ya ha empezado a pasar.
Me gustaría hacer un poco de funambulismo por un resbaladizo tejado de pizarra, me gustaría hablar de Desarrollo Ficción.
Con desarrollo me refiero a la amplia disciplina de desarrollar aplicaciones para móvil, para facebook, a hacer webs, montar instalaciones y cualquier cosa que sea crear algo que no existía. Con ficción me refiero a que no sea real.
Esto dicho así puede parecer que no tiene sentido, ¿para qué vas a querer desarrollar algo de mentira? nadie lo va a usar, no existe.
Pero esto no es para interpretarlo de forma general, yo me refiero al desarrollo dentro de campañas de publicidad. En publicidad se cuentan historias. Historias que no son reales, que son interpretadas por actores, pero que de algún modo captan la atención, entretienen o transmiten emociones al espectador. Tenemos ya muy asumido que las películas en la mayoría de los casos cuentan historias ficticias, pero nos da igual, hacemos como que nos las creemos y las valoramos como si fueran ciertas. ¿Por qué no hacer lo mismo con el desarrollo? ¿Por qué no contarlo como si fuera real, aunque nunca se produzca de verdad? Podemos crear la ilusión de que existe una aplicación que hace algo maravilloso, que emocione a miles de personas y que esta historia se difunda, aunque nadie la haya podido probar.
Y bueno, esto del desarrollo ficción tampoco es que sea algo super novedoso, ya se han contado muchos desarrollos como si fueran ciertos, y no hablo de truchos, sino de ciencia ficción.
Aunque al contrario que en la ciencia ficción, cuando se habla de un desarrollo se espera que los usuarios puedan probarlo, y ahí está lo bueno, ahí está el conflicto, el proponer al espectador una ficción donde se espera un desarrollo. Le hemos contado una historia, y ahora le proponemos una experiencia, pero espera, ¡que no!, que esta experiencia sigue siendo parte de la historia, que no es de verdad!!... ¿pero a que te gustó pensar que sí?
Esto tiene sus ventajas, y es que no tienes la limitación de si algo se puede hacer. Todo es posible, porque nadie tendrá que desarrollarlo. Y como no se desarrollará, tampoco nadie lo usará, por lo tanto, no habrá problemas técnicos, no habrá mantenimiento, no habrá que adaptarlo a las diferentes tecnologías.
Pero claro, si propones un desarrollo ficticio siempre hay alguien que dice: “Pero eso es mentir, no podemos mentir a nuestros usuarios.” Un plantemiento por otra parte, que resultaría ridículo si se aplicara al resto de disciplinas. Y esto me recuerda bastante a la película “Increíble pero falso”, donde se muestra una realidad alternativa en la que nadie sabe mentir, y donde por ejemplo en las películas tampoco mienten, todo lo que se puede ver es un señor contando cosas que han sucedido de verdad. Tampoco hay actores, ni escenarios, porque sería mentir.
También en esa realidad alternativa, un anuncio de cocacola es sólo un señor hablando sinceramente de su producto.
En definitiva, creo que hay que contemplar esta posibilidad, y que si nuestra intención es hacer “algo que mole y que la gente se lo envíe”, quizás no sea del todo necesario que eso exista de verdad. La gente suele enviar cosas que le produzcan emociones, y para emocionarse no es imprescindible probar una aplicación.